Que piense en tí más de lo necesario, que se me desmoronen ciertos esquemas de mi vida, que sólo vuele a tu lado, mejor dicho...que sólo quiera volar a tu lado...no significa que esté propiamente enamorado.
No nos encasillemos...yo no me enamoro, yo sólo sufro.
No nos encasillemos...yo no me enamoro, yo sólo floto.
Todos tenemos una parte de nuestra persona muy simple. No hay nada malo en ello. En la simplicidad se encuentra la felicidad...¿no soy tremendamente feliz cuando simplemente estoy contigo? el problema es que no todo es tan simple. Y sí que hay algo malo en ello. Empiezas a ser complicado, y todos los problemas vienen de esta parte complicada. Me complico al pensar que tú eres complicado, y actúo de manera complicada, sin saber muy bien por qué... y resulta complicado no dar con las respuestas a tus porqués.
No nos encasillemos...yo no me enamoro, yo sólo me complico.
No nos encasillemos...yo no me enamoro, yo sólo me simplifico.
Todo esto crea en tí un vacío, que tiene la característica de estar ausente cuando no me vienes a la cabeza, que suelen ser contadas veces al día, y de ser permanente el resto de las horas que me vienes a la cabeza. La mayoría de las horas. Es un vacío insoportable, que toca aguantarlo muy personalmente, tan personalmente que es soledad pura.
No nos encasillemos...yo no me enamoro, yo sólo me vacío.
No nos encasillemos...yo no me enamoro, yo sólo me siento solo.
Pero no se de qué hablo...yo eso no lo hago.
Yo no me encasillo...yo sufro, yo floto, yo me complico, yo me simplifico, yo me vació, yo me siento solo...yo me enamoro.
Yo me enamoro.
Mierda.
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